Ciclo de la respuesta sexual humana
En la década de 60, 2 pesquisidores americanos, Masters y Jonson, montaran un laboratorio donde se podría pesquisar científicamente las modificaciones corporales durante el acto sexual humano. Denominaran Ciclo de la Respuesta Sexual Humana a ese conjunto de alteraciones fisiológicas, el cual era constituido por 4 fases distintas. Más tarde, la psiquiatra Helen S. Kaplan reorganizó este concepto, identificando más una fase, la del deseo. El ciclo fue entonces definido teniendo 3 fases distintas: deseo, excitación, orgasmo.
Deseo
Esta es la 1ª Fase Sexual, donde los instintos son estimulados y los apetitos crecen. El deseo y la sexualidad son experiencias subjetivas que incitan la persona a buscar actividad sexual. En términos cerebrales, hay mensajes neurofisiológicos que motivan a buscar por sexo. Estos señales neurológicos aún no fueron bien explicados, pero ya se habla en una especie de Centro de Deseo Sexual en el Cerebro, que seria constituido principalmente por una pequeña región cerebral denominada Claustro. En los hombres, el estímulo visual es de extrema importancia para iniciar y mantener el deseo sexual.
Excitación
La 2ª Fase del Ciclo Sexual ocurre cuando el cuerpo pasa a responder fisiológicamente frente a los estímulos que disparara el deseo sexual. O sea, la excitación es la respuesta del cuerpo al deseo. En el hombre la excitación es demarcada por la erección (cuando el pene endurece), en la mujer, por la lubricación vaginal. Dos alteraciones fisiológicas son las principales protagonistas de este juego. La congestión vascular, que es el aumento de la cantidad de sangre superficial y /o profunda acumulada en algunos órganos del aparato genital y extra-genital y la miotonia, que es la creciente e involuntaria contracción de fibras musculares.
Orgasmo
Esta es la última Fase del Ciclo de la Respuesta Sexual. El orgasmo, o éxtasis, o gozo, o ápice de placeres, alcanzado cuando ocurre la liberación total de las tensiones antes retenidas, acompañada de una contracción muscular rítmica. En los hombres observase la eyaculación. Acompaña, todo este proceso, la sensación sujetiva de profundo placer.
Después del orgasmo, el hombre tiene lo que llamase de Periodo Refractario, fenómeno este no identificado en las mujeres. Es un tiempo de relajamiento necesario para que él pueda reiniciar nuevamente la actividad sexual. En los jóvenes este periodo puede ser de segundos, en los más viejos, de horas o días.
Orgasmos Múltiplos
Se define como Orgasmos Múltiplos aquellos picos u orgasmos (de placer) que ocurren en secuencia, un inmediatamente después del otro sin interrupción alguna. Luego, los orgasmos múltiplos no ocurren en los hombres, pues estos presentan el periodo refractario, que es un impedimento fisiológico. Mismo en las mujeres, no es un fenómeno muy frecuente.
El orgasmo femenino es muy complejo y no presenta un padrón solo. Puede ocurrir un único e intenso orgasmo,
o varios orgasmos de menor intensidad o una unión de estas dos variaciones. Es común la mujer confundir la sensación placentera después del coito como si estuviera experimentando nuevos orgasmos. Para el hombre es difícil saber si su compañera tubo varios orgasmos, principalmente si estos últimos no fueran tan intensos. Por veces perciben el orgasmo femenino pelo súbito aumento de contracciones vaginales presionando el pene. En otras ocasiones, pueden ser víctimas de un comportamiento no recomendable por parte de las mujeres que es la simulación de placer. Mujeres que simulan el orgasmo tienden, apenas, a traer complicaciones al ajuste sexual del casal.
Los múltiplos orgasmos no son la regla general y no definen por sí solos, si la mujer tiene más, o no, placer cuando comparada a otras con un único orgasmo. También no se sabe si hay alguna predisposición biológica o emocional a presentar tal tipo de respuesta sexual. El mito dice que la mujer con múltiplos orgasmos es más fogoza y puede dar mayor placer al hombre, pero no hay evidencia que compruebe tal teoría, hasta porque muchas simulan el placer sin la percepción del compañero. El mayor placer del hombre frente a las supuestas mujeres con múltiplos orgasmos está, en gran parte, asociado a la fantasía de él propio ser un “súper macho” capaz de llevar la mujer a las alturas en el dominio del placer