SARAMPIÓN
¿Qué es?
Una enfermedad infecciosa altamente contagiosa, pertenece al grupo de enfermedades que se manifiestan por alteraciones marcadas de la piel, exantema eritematoso, coalescente (piel roja, con las placas que tienden a se unir) y comprometiendo varios órganos. El sarampión es causado por un virus llamado virus morbili.
¿Cómo se transmite?
Los hombres y los monos son los únicos animales que abrigan naturalmente este virus
Las gotitas respiratorias e incluso el aire con el virus vivo siguen siendo responsables por la diseminación de la enfermedad.
El período contagioso comienza 3 a 4 días antes y se mantiene hasta 4 a 5 días después del inicio de las lesiones de piel (erupción cutánea.) El intervalo del tiempo entre la exposición a la infección y el inicio de los síntomas (período de la incubación) tiene un promedio de 2 semanas.
La historia y el examen clínico del paciente permiten el diagnóstico en la casi totalidad de los casos.
En situaciones más complejas, la presencia de los anticuerpos (reacción del organismo de autodefensa contra este virus) en la sangre es una confirmación de la dolencia.
¿Cómo se trata?
En la inmensa mayoría de veces, el tratamiento se centra en disminuir los síntomas, como fiebre y tos o combatir una determinada complicación con empleo de antibióticos.
Casos muy especiales pueden requerir medicación del tipo gammaglobulina contra-sarampión, visando el virus en sí mismo o el refuerzo de la capacidad de la autodefensa general.
Pronóstico
El sarampión es ciertamente la más severa de las enfermedades infantiles comunes: la complicación severas y la muerte ocurren en hasta 3/1000 de los casos.
¿Cómo se previene?
La vacuna contra el sarampión, es altamente eficaz, se administra en tres dosis, primera que es ministrada a los en 12-15 meses, la segunda a los 4-6 años y la tercera a los 11 a 13 años.
Los individuos no-vacunados, no expuestos, pueden se beneficiar de la vacunación.
Las mujeres embarazadas o planeando quedar embarazadas en el plazo de 90 días no deben ser vacunadas.
Los pacientes con leucemia, linfoma, VIH / SIDA e otras condiciones severas, comprometiendo la inmunidad, deben ser analizadas individualmente.