Querer y no poder: angustia sin control
Es la contracción involuntaria de los músculos próximos de la vagina que impiden la penetración por el pene, dedo o espéculo ginecológico o mismo un tapón. La mujer no consigue controlar el movimiento de contracción, a pesar de, hasta querer el acto sexual. Hay intenso sufrimiento. También pueden surgir señales de pánico, como nauseas, sudor excesivo y falta de aire cuando la persona intenta enfrentar este miedo, aproximándose de su compañero. Mismo deseando un contacto sexual, hay falta completa de control de sus reacciones físicas de rechazar.
Es una disfunción no muy frecuente y generalmente acomete mujeres con nivel intelectual alto, de buena situación económica, con formas de ser controladoras y con dificultad de intimidad.
¿Pero y por qué?
Varios factores pueden determinar el vaginismo. Siempre debemos observar si hay alguna causa orgánica para el dolor durante el acto sexual, como los desequilibrios hormonales, nódulos dolorosos o infecciones genitales. El uso de algunas medicaciones que tengan como efecto colateral la disminución de lubricación vaginal también debe ser pesquisado.
Las causas psicológicas más profundas son:
- Situaciones traumáticas de abuso sexual o de estupro
- Mensajes anti-sexuales durante la infancia (como escuchar de los padres que sexo es sucio)
- Culpas
- Comportamiento seductor o controlador por parte de los padres
- Dificultad de unir amor con sexo en la misma persona (esposa X prostituta)
- Rabias entre el casal
- Competición temida con el padre o la madre, entre otras.
¿Tiene solución?
Vaginismo es una disfunción relativamente fácil de tratar cuando se tiene como objetivo apenas capacitar la paciente para la penetración. Entretanto, hasta la mujer procurar ayuda, muchos años de sufrimiento pueden pasar. Generalmente es el ginecólogo que descubre que su paciente tiene dificultades en realizar el examen. Él la encamina al terapeuta sexual para evaluar la necesidad de uso de alguna medicación y preparar emocionalmente la paciente para enfrentar el tratamiento de desensibilización, técnica más indicada para esta disfunción sexual. En los casos moderados y graves de vaginismo la psicoterapia de orientación analítica es fundamental para posibilitar la paciente a buscar el ginecólogo.
Técnica de desensibilización
La desensibilización es realizada por lo ginecólogo y consiste en exponer la mujer progresivamente a situación de penetración vaginal con el uso del dedo o de conos específicos para el tratamiento. Iniciase con la orientación de cómo son los órganos genitales femeninos, mostrando para la mujer con un espejo, su propia anatomía. A seguir, tentase introducir un dedo en la vagina. Gel lubrificante es utilizado. Con el desenvolvimiento de la técnica, la mujer va reduciendo su hipersensibilidad vaginal, permitiendo la introducción de conos y después, del pene de su aparcero sexual. Las tareas con el aparcero son realizadas en la intimidad del casal. El ginecólogo actúa procurando la facilitación, tentando disminuir las fantasías de la mujer de sentirse rasgada, perforada o dilacerada.
Psicoterapia de orientación analítica
Indicada para los casos donde hay conflictos emocionales moderados a graves, como, por ejemplo, abuso sexual en la infancia. Consiste en sesiones psicoterápicas donde la paciente es convidada a hablar todo que le viene a la mente. El terapeuta sexual, a través de la interpretación, confrontación y esclarecimiento, va ayudar a la paciente a comprender la ligación entre sus problemas más profundos y los síntomas sexuales del vaginismo. Con el alivio de los temores y fantasías de dolor y de invasión personal, la paciente puede ser reencaminada para su ginecólogo para la desensibilización.